Botox: 10 años y sin arrugas

Se han cumplido los primeros 10 años de la existencia de Botox, la revolucionaria toxina que impactó al mundo de la cirugía estética.

La toxina botulínica, que mitiga los signos de envejecimiento, elimina el sudor y atenúa las líneas de expresión, se ha convertido en el procedimiento facial más demandado en las clínicias de cirugía plástica y estética.

En CualCirujano.com repasamos su historia y evolución, sus mitos y sus realidades.

La historia del Botox

En 1897, el bacteriólogo belga Émile van Ermengem descubrió cuál era la bacteria que producía la proteína causante de la más poderosa sustancia neurotóxica jamás conocida y que atemorizaba a la comunidad científica desde que más de 100 años atrás, se describieran sus efectos en pacientes infectados con una rara enfermedad que afectaba los músculos de las personas.

Más de un siglo después del descubrimiento de la bacteria conocida como Clostridium Botulinum, su existencia pudo ser aplicada por la ciencia, ya no con el temor que producía en el siglo XVIII, sino con la confianza necesaria para revolucionar la medicina estética. Experimentos científicos lograron entender mejor los mecanismos de funcionamiento de la bacteria y ya en los años '80 se desarrolló su aplicación para el ámbito médico, logrando su uso para tratar condiciones como el parpadeo involuntario o el estrabismo.

Finalmente, en marzo de 2002, la compañía farmacéutica norteamericana Allergan consiguió la aprobación de la toxina botulinum tipo A por parte de la FDA para su aplicación con fines estéticos. El registro del fármaco permitió la comercialización masiva de la toxina bajo el nombre de Botox, lo que dio lugar a diversos tratamientos de belleza enfocados en la eliminación de arrugas. Desde ese momento, la toxina tuvo una gran acogida en el público y fue a través de los personajes de Hollywood que el mundo empezó a conocer del nuevo método para eliminar arrugas.

Mitos y realidades del Botox

Tras 10 años de éxito comercial a nivel mundial, el Botox le ha dado la vuelta al mundo entero como una solución sencilla para médicos y pacientes para tratar las arrugas.

A medida que el tiempo pasa, se van conociendo los mitos y realidades de la inyección mágica. En CualCirujano.com presentamos los principales factores a tener en cuenta antes de iniciar un tratamiento con la toxina:

1. Las arrugas no se van por siempre

La aplicación de Botox sobre las arrugas no permite su desaparición permanente, pues el efecto de las toxinas en los músculos principalmente faciales, es temporal. Esto se debe a que el efecto del Botox sobre los músculos hace que éstos desaceleren sus movimientos.

Cuando los músculos desaceleran sus movimientos y se distensionan, la piel que los cubre se relaja y extiende, permitiendo así que desaparezcan las arrugas. Los profesionales recomiendan que los tratamientos sean aplicados cada tres o cuatro meses, pero es el médico quien debe decidir cada cuánto se requieren las inyecciones, dependiendo de la condición de cada paciente.

2. El Botox en su justa medida no paraliza los músculos

Uno de los grandes temores de las personas al decidir si iniciar o no un tratamiento con Botox, es el riesgo de que sus músculos faciales queden completamente paralizados. Es importante saber que si el Botox es aplicado en su justa dosis por un profesional médico, el riesgo de que algo salga mal es menor.

Entre las zonas más propensas a sufrir alguna complicación es la frente, aunque ésta manifestación es menor y es temporal. De todas maneras, es trascendente que la toxina sea aplicada por un médico inyector debidamente capacitado, con experiencia en el campo. Otro efecto secundario que puede aparecer pero también es temporal y no presenta un cuadro grave es la caída del párpado. Ante ésto, es importante saber que se trata de molestias menores y transitorias, que no provocan problemas ni en la recuperación ni en los resultados.

3. Duele, como al tatuarse

El dolor es un factor que debe tomarse en cuenta en un tratamiento con Botox. Sin embargo, dependiendo del umbral de dolor de las personas, la intensidad de dolor que se puede experimentar puede variar, ya que se trata de una toxina que se está inyectando en el músculo.

Para personas que se efectuarán el tratamiento por primera vez, siempre es aconsejable consultar al médico sobre opciones como anestesia y aplicación de frío para aliviar el dolor sobre las áreas tratadas con Botox.

4. Un tratamiento para hombres y mujeres por igual

El Botox no discrimina entre géneros. A pesar de que son muchas más las mujeres que reciben tratamientos para combatir las arrugas, en los últimos años diferentes medios de comunicación han registrado historias de hombres que también combaten las arrugas con la ayuda de la toxina.

5. Efectos secundarios

A pesar de que miles de personas alrededor del mundo usan Botox para combatir las arrugas en la piel a diario sin presentar complicaciones, la FDA ha advertido sobre una serie de efectos adversos que los pacientes pueden llegar a presentar tras recibir las inyecciones con la toxina. Las complicaciones pueden ser problemas para respirar o para deglutir, como consecuencia del efecto producido por la toxina sobre otros músculos si sale del área de inyección.

Otros problemas relacionados con el escape de la toxina a otros músculos, pueden incluir pérdida de fuerza en los músculos en todo el cuerpo, visión doble o borrosa, pérdida de la voz o problemas de habla o problemas de control de la vejiga. Igualmente, el procedimiento en muy raras ocasiones presenta complicaciones, sobre todo debido a que se inyectan dosis bajas y se lleva un control adecuado.

6. Edad para iniciar el tratamiento

Aunque no existe una edad mínima para iniciar un tratamiento con Botox, los profesionales de la salud estética recomiendan que el tratamiento sea iniciado una vez las arrugas aparezcan de manera evidente y constante.

Especulaciones de la prensa rosa de Hollywood dan cuenta de varios personajes menores de 30 que podrían estar utilizando la inyección contra las arrugas.

7. Botox no es el único

Aunque Botox es la marca registrada por la farmacéutica Allergan para comercializar la toxina botulínica tipo A y es la que celebra diez años en el mercado, otras compañías farmacéuticas producen tratamientos similares bajo marcas como Neuronox, Dysport o Lantox.

8. Paciencia, clave durante el tratamiento

Aunque han sido llamadas las inyecciones mágicas, los efectos del Botox sobre los músculos y la piel pueden tardar hasta dos semanas en ocurrir, según los expertos. Las farmacéuticas recomiendan reposo durante un día luego de cada tratamiento.